17 sep, 2014

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Viernes 20 de mayo de 2011 14:55

Sí, hay sexo en las escuelas de Puerto Rico

Por  Luis Grande
  • De: Diálogo
Se ha desatado un escándalo por un video pornográfico distribuido por los teléfonos celulares Se ha desatado un escándalo por un video pornográfico distribuido por los teléfonos celulares Ricardo Alcaraz (Archivo)

El Secretario del Departamento de Educación de Puerto Rico, Jesús Rivera Sánchez y varios sexológos se sintieron alarmados ante el hallazgo de un video pornográfico protagonizado por dos jóvenes puertorriqueños en uniforme de escuela, que se distribuía de teléfono celular a otro, en los planteles educativos del área norte de Puerto Rico. La conmoción era una mezcla de preocupación por el hecho de que semejantes actos se pudieran estar realizando en horarios de clases dentro las instalaciones de alguna escuela de la Isla; el fácil acceso de los jóvenes a videos explícitamente sexuales y el hecho de que dicho material pornográfico pudiera servir de "mal ejemplo".

El periódico Primera Hora, publicó que "Aunque dijo que no hay certeza de que el vídeo se haya grabado en Puerto Rico,  el secretario del DE Jesús Rivera Sánchez se mostró consternado tras conocer que el material explícito está siendo pasado de estudiante a estudiante". El Vocero, por su parte, publicó declaraciones del mismo en las que exhortó a los padres a que valoren y evalúen los privilegios que le dan a sus hijos. Según Rivera "son ellos los que tienen el poder en sus manos para controlar esto".

El Vocero también expuso la opinión del psicólogo industrial Carlos Santiago Alicea para quien este hecho es un reflejo de la psicología del adolescente moderno que supone "lo cotidiano no afecta la consciencia". Según Santiago "Lo que antes era hacer una maldad ahora trasciende a lo criminal. No hay respeto. Se ha perdido la consciencia de los actos y esta juventud promiscua con tanto acceso a materiales pornográficos por sistemas electrónicos "de fácil adquisición" ha provocado que veamos eso como algo normal". También añadió que "se perdió el miedo entre la juventud adolescente. Aquel temor que antes nos inculcaban en las instituciones religiosas se ha perdido".

El video fue parcialmente reproducido por WAPA TV y en el programa en que fue presentado, la psiquiatra Marelli Colón y el sexólogo y perito forense Juan Carlos Malavé dieron su opinión al respecto. Colón expresó su preocupación ante el hecho de que "ellos (los jóvenes) practicaron todo tipo de relaciones sexuales sin ningún tipo de protección. Lo hicieron como si fuera un juego y sin pensar en todas las consecuencias que eso puede traer". Malavé, por su parte, opinó que el video era "altamente nocivo para el desarrollo y la madurez sexual de los adolescentes" y luego añadió que "trastoca la opinión y percepción de lo que tiene la sexualidad cuando vaya a ser un joven adulto".

Ahora bien, el Departamento de Educación y todos los que hacen eco de las opiniones emitidas por Santiago, Colón y Malavé, enfocan erróneamente sus preocupaciones al respecto de este video. Comencemos diciendo que este material pornográfico no será la causa que origine que los adolescentes puertorriqueños comiencen a tener relaciones sexuales irresponsables, por el contrario, dicho video es la evidencia de que estas actividades ya se están dando en los planteles escolares desde hace mucho tiempo.

El 13 de septiembre de 2007 se suscitó un escándalo similar en la Escuela Libre de Música de San Juan, cuando 3 adolescentes de 14 o 15 años, estuvieron implicados en la grabación de un video en el que dos de ellos simulaban un acto sexual en uniforme escolar. Primera Hora tituló la noticia con la frase "Graban lujuria con un celular" y el director de la escuela llamó precoces a estos jóvenes.

Más aun, basta con preguntar a cualquier puertorriqueño menor de 35 años sobre si, durante sus años de escuela, supo de algunos compañeros que fueran sexualmente activos. Las respuestas serán afirmativas en la mayoría de los casos e incluso muchos contestarán que ellos también eran sexualmente activos en aquella época. En cuanto a las relaciones sexuales en las instalaciones de los planteles, la mayoría de los cuestionados te contarán las anécdotas de los "spots" de su escuela en los que los estudiantes sostenían relaciones sexuales.

Pero si se necesita una evidencia más contundente de que desde hace años se lleva teniendo sexo en las escuelas puertorriqueñas, ¿cómo cree el Departamento de Educación que resultan embarazadas tantas adolescentes anualmente? En la exposición de motivos de la Ley número 220 del 21 de agosto de 2004, que establece la carta de derechos de la estudiante embarazada, se reconoce que (en dicho año) "cada dos horas, tres adolescentes están dando a luz (36 al día) lo que equivale a un total de 13,104 al año y que uno de cada cinco (5) partos son de madres adolescentes".

La actividad sexual en los planteles escolares de Puerto Rico no es algo reciente y novedoso. De igual modo, la preocupación sobre el acceso de la juventud puertorriqueña a la pornografía, debido a la tecnología es también una ingenua negación de la realidad. Aquellos puertorriqueños menores de 35 años también podrán confesar que tanto ellos como sus compañeros conseguían todo tipo de vídeos pornográficos sin que existiera la Internet y los teléfonos celulares. Las revistas, el VHS y la televisión por cable eran más que suficiente.

Lo alarmante realmente de toda esta situación es la postura oficial al respecto. Es el estado de negación por parte de los organismos gubernamentales lo que permite que esta actividad sexual irresponsable y los embarazos precoces se sigan dando en las escuelas de Puerto Rico. Si en vez de promover la abstención como la única respuesta a todos los impulsos sexuales de los adolescentes y seguir cegándose ante el hecho evidente de que esta campaña no funciona, la sociedad puertorriqueña decidiera eliminar el tabú del sexo y otorgar una educación sexual honesta, clara y directa en las escuelas, en las familias y las comunidades, la sexualidad irresponsable no sería una preocupación.

La negación llega hasta el punto de que una enfermera de Servicios Médicos en el Recinto Río Pedrense de la Universidad de Puerto Rico, aceptó que tienen conocimiento de que más del 90% de los estudiantes que atiende son sexualmente activos, pero que no pueden decir este tipo de cosas públicamente porque la mayoría de los padres creen que siguen siendo vírgenes.

Hay que admitir, nos guste o no, que la sexualidad adolescente es normal. No la estoy valorando en términos de si está bien o mal, simplemente hay que asumir que pasa, por lo que es normal. Es necesario que se termine de aceptar que la sexualidad no está ausente en las escuelas puertorriqueñas. Que los adolescentes son continuamente bombardeados por contenido erótico y sexual por parte de los medios de comunicación y además comienzan a experimentar con sus cuerpos y aquello que les da placer desde muy temprana edad. Es importante entender que negar esto los deja explorando su sexualidad a oscuras, en secreto y sin demasiada información. Es vital que se genere apertura de mente y espacios de confianza y entendimiento. Que exista la posibilidad de que los jóvenes se sientan tranquilos de preguntar a sus padres y sus profesores sobre sus inquietudes sexuales. Sobre todo, que se enseñe responsabilidad sexual, el uso de métodos anticonceptivos y de prevención de enfermedades, que no se basen en la presunción ingenua -e irreal- de que nuestros jóvenes no están teniendo sexo.
 

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