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31 jul, 2014

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Martes 29 de marzo de 2011 01:13

Correr tras el viento: contrabando de intrigas y afrodisiacos

Por  Michelle Rodríguez Olivero
  • De: Diálogo
Portada de la novela Correr tras el viento de Elidio Latorre Lagares Portada de la novela Correr tras el viento de Elidio Latorre Lagares Elena Vicerskaya

 

 

¿Qué fue eso? - pregunta-

Es el sonido del pasado tropezando con el viento, contesta Brad.

-Correr tras el viento, Elidio Latorre Lagares.

 

El lector debe ser precavido al tragar. Es imprescindible abrir el libro como se abre una bolsa de chocolates e ingerir cada página. El placer puede tornarse venenoso si no se degusta con calma. Brad Molloy y su socio Dolo Morales, son expertos en traficar los chocolates popularizados por el nombre San Juan Sour, cuyo contenido es el afrodisiaco Chan Su.

La muerte de un hombre le trae a Brad el violín del talentoso músico cubano José Claudio Brindis de Salas o mejor conocido como el Paganini negro. El histórico instrumento desencadena confabulación y se revela toda una jerarquía criminal; intercambian piezas de arte robadas por drogas y armas.

El contrabando intenta satisfacer la ambición de algunos por poseer las obras de arte como si se adueñara de  la memoria colectiva. El protagonista, Brad Molloy, se encuentra en la trama vinculado a mundos (como ejecutor corrupto en medio de la pequeña  sociedad poderosa) dentro de muchos otros mundos (el de sus pensamientos). Ausculta en su existencia mientras se devela la avivada pasión por Aura Lee.

Elidio Latorre Lagares presenta Correr tras el viento, publicación con la que regresa luego de siete años sin escribir narrativa. Le cuenta a Dialogo sobre la convergencia de búsquedas que suscitó la idea original de la novela. Influenciado por el libro El museo desaparecido de Héctor Feliciano; Latorre Lagares investigó las  circunstancias del negocio ilícito tanto de obras como de sustancias controladas, mujeres y niños.  

“Partí de la idea de que el mundo es corrosible totalmente”, nos comenta el autor- mientras nos hace descubrir que las piezas de arte son símbolos valiosos para aquellas personas acomodadas que les interesa adquirirlas por prestigio.

Pero, este trasiego ilegal del patrimonio cultural trae consigo un sistema delictivo aparentemente eficaz. El ladrón no es convencional, conoce bien lo que roba luego de haberlo estudiado; protege las obras de arte. No es solamente una novela negra, la historia fluctúa entre los códigos ocultos del poder, la oscura fatalidad del ser y el complejo entramado del amor.

La sustancia afrodisiaca revestida por el chocolate -otro estimulante- es la metáfora más consecuente. El deleite, es de cierta forma paradójico porque resulta satisfactorio cuando se obtiene pero al mismo tiempo trae consigo el desencanto. La novela de Latorre Lagares aborda lo fatídico pero al mismo tiempo juega con la dicotomía de lo cómico. Sin embargo, en vez de ser un texto meramente influenciado por la novela negra escoge escribir un libro humanista. Las preocupaciones principales de Brad son existencialistas.

Pregunté ¿Por qué una novela humanista? La filosofía, de carácter heideggeriano y hasta nihilista, se suma a la cacería del misterio.

Brad Molloy es acosado por sus cuestionamientos existencialistas. El autor enfrenta al lector: ¿Qué significa que Brad Molloy sea? ¿Él mismo o su necesidad de Aura Lee? A su vez, Brad no solo comprende su existencia a través del acto mismo de existir, sino que se descubre en amorío intenso con Aura Lee, a quien pierde, recupera y vuelve a perder. A través de Brad descubrimos el amor antagonista, como la droga; no lo deseo, lo necesito. Aún más, cuando Aura Lee, dueña de sus delirios es incansable puesto se ha casado con el coleccionista y filántropo Paco Juárez.

Novela visual desde la envoltura

Este libro como objeto ha sido revestido como el Cha Su disfrazado en los chocolates de Brad. La cubierta está ilustrada por fotografías que alimentan el carácter visual del contenido interior. Por dentro, la novela es casi una galería de imágenes robadas de una vida exótica y cinematográfica. Correr tras el viento es bien visual y sugestiva; las imágenes literarias tienen musicalidad y son presentadas en secuencias gráficas como si se tratase de un guión. Pero el autor confiesa que aunque el potencial fílmico es alto desde un principio, la novela fue concebida como literatura y no como audiovisual.

Correr tras el viento, publicada por Terranova Editores, ha sido revestida para la gran gama de lectores que alcanza al estar disponible en multiplataforma. En el 2010 la primera publicación fue por Internet ubicándose entre las más leídas en mercado del libro digital en español de Amazon. La editorial Terranova ha promovido con éxito este tipo de publicación.  

La novela no escogió su fiscalidad. Los lectores demandaban el texto en papel luego que  se agotara con rapidez los 300 ejemplares de una edición de bolsillo. El fenómeno de la doble portada de Correr tras el viento desafía y apuesta a la prematura expansión internacional del libro puertorriqueño en la red cibernética.

Mañana de  30 de marzo a las 7:00 p.m. en la Sala René Marqués del Centro de Bellas Artes se llevará a cabo el conversatorio sobre la novela. La presentación quedará a cargo del escritor y profesor doctor José Santos, de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez,  y la profesora de literatura doctora Nina Torres, de la Universidad del Sagrado Corazón. La novela puede ser adquirida en las librerías del País, la entrada al evento es libre de costo y por supuesto, pueden traer sus intrigas, también han sido invitadas.
 

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